No estamos(tan) solos.

31 de Agosto, 2010

 

Tal vez escribir sea una forma más de conjurar la soledad, de salvar los abismos, de salir del laberinto interior… Cuando alguien nos lee se asoma a la profunda sima de nuestro corazón, empatiza con nuestro dolor, nuestra rabia o nuestra alegría, reflexiona y se reconoce también a sí mismo. Incluso puede que no le guste nada lo que ha leído y se sienta decepcionado o aburrido.No se puede gustar a todo el mundo, incluso me aventuraría a decir que no se debe… Pero saber que alguien, en algún rincón -lejano o cercano-, recibe nuestras palabras como lluvia de primavera, brisa de verano, luz de otoño, o sol de invierno, nos hace sentirnos menos solos.
(A todos los que “andáis tras mis escritos“)

Las voces y los ecos

25 de Agosto, 2010

 

A veces es difícil distinguir las voces de los ecos, pero, sin duda, hay que seguir intentándolo.
Cuanto más me muevo por la red más comprerndo esa necesidad y más la pongo en práctica. “A distinguir me paro las voces de los ecos” escribía don Antonio. La red es como la vida, está llena de túneles oscuros, de laberintos  insidiosos, de castillos inexpugnables, de cuevas nauseabundas, de clubs horteras, de veredas anchas y limpias, de callejuelas con encanto, y de rincones sucios y oscuros a los que uno quisiera no haber llegado nunca. En la red, como en la vida, nos abrazan y nos empujan, nos acarician y nos arañan, nos sonríen y nos escupen.Así que conviene saber quiénes son nuestros compañeros de viajes y escogerlos muy bien para que la experiencia merezca la pena. Y, como en la vida misma, yo busco a la buena gente que camina, que sabe beber vino donde hay vino y si no hay vino agua fresca, que disfruta de la palabra y no se mira el ombligo, que sabe cuán lejano está siempre el horizonte, y cómo, al final, a todos nos cubrirá la tierra y sólo quedará nuestro recuerdo en aquellos que nos aman.

Nosotros, que todo lo perdimos…

5 de Agosto, 2010

A todos los vencidos, los perdedores, los olvidados, los perseguidos sin tregua de la triste y oscura historia de mi patria. La historia de la intolerancia, el reparto de despojos y el silencio. A los judíos, los moriscos, los erasmistas, los ilustrados, los liberales, los republicanos. Todos los condenados por sus propios compatriotas a la conversión religiosa o ideológica, a la cárcel, a la muerte o al exilio. A todos los que, un día, dejaron una llave enterrada en la arena, para poder volver…

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Nosotros, que todo lo perdimos: la paz, la vida, el voto, la palabra.

Nosotros, desahuciados para siempre, olvidados, sepultados en la arena del tiempo.

Nosotros, los hijos bastardos de la madre patria, condenados a vivir en las cloacas, a escondernos en las catacumbas, con la lengua amputada para no poder gritar nuestro dolor.

Nosotros, expulsados para siempre del paraíso, obligados a marchar hacia otras tierras, a cantar canciones que no eran las nuestras, a venerar ídolos que no eran los nuestros, a hablar otras lenguas que no eran las nuestras.

Nosotros, que todo lo perdimos: el hogar, la patria, el futuro, la esperanza…

Ni perdón, ni justicia, ni reparación… Sólo olvido: olvido de tierra, de ruinas, de museo, de fosa, de piedra, de cárcel, de muro, de guadaña.

Nosotros que todo lo perdimos, no tuvimos nada más que la memoria, los recuerdos tejidos hilo a hilo, tapiz inacabado y doloroso legado a nuestros hijos, para que nuestros nombres no se borren del todo de una historia empeñada en no nombrarnos.

 

Dubitare humanum est

27 de Junio, 2010

Tener dudas es humano, tener sueños, aunque sean racionalmente imposibles, también lo es.

Las dudas nos conducen a un desierto por el que no es sencillo caminar, en cambio los sueños nos elevan a un falso Nirvana, a un cielo inalcanzable e imposible donde, a veces, uno desearía quedarse para siempre.

La duda es más fuerte que los sueños y que la autoconfianza. Se viste con los harapos de nuestros miedos y nos paraliza, bebiéndose nuestro ánimo en tazas pequeñas y a sorbos decisivos. Se empeña en retenernos, en que no caminemos, en que no confiemos en nuestras posibilidades. Cuando la duda viene a visitarnos, nunca lo hace sola. A su lado trae compañeros de viaje como la decepción, el desengaño o la desidia. Y resulta muy dulce abandonarse, no hacer, dejarse llevar y que nada importe demasiado.

 No hay sitio  para los sueños en el yermo desierto de la duda, así que los dejo alejarse y me abandono …


Victoria estival

21 de Junio, 2010

Vencerá ya el verano, con su lenta pereza, a la siempre inestable primavera… Se sabe tan pleno, tan lleno de promesas, tan jubiloso, que anuncia los placeres de su largo solsticio, ese que hace eternos los días y anheladas las noches, vestido con sus galas de lujuria estival y descanso merecido.
Y le siento llegar, respirando en mi oido su cálido aliento milenario, prometiendo que las horas pasarán lentamente, jugueteando con todos mis sentidos, y despertando todos mis deseos. Yo sé que ha desplegado sus encantos y ahora luce , orgulloso, su merecida victoria pasajera.
Viene hasta mí con su olor a mar y cielo limpio, con sus noches de brisa y su sabor salobre, con las separaciones y los reencuentros, con los lugares nuevos y los ya conocidos, con el verde intenso y el azul detenido,con la espiga de oro y los prohibidos frutos de árboles improbables.
Y le dejó que venza, que inunde cuanto soy y cuanto me rodea, porque el ciclo se cumple y es hora de dejarnos acariciar por el sol.

Palabras de amor

15 de Junio, 2010

Ellos son dos por error que la noche corrige” E. Galeano

“Paraules d’amor senzilles y tendres…” J.M. Serrat

A todos los que, por una u otra razón, han dejado en el hueco de mis manos hermosas palabras…

Las palabras de amor, como tristes migajas, se le cayeron de sus manos abiertas, mientras ella, siempre atenta, las recogía con tacto trémulo.
Buscaron el deseo a tientas por sus cuerpos, atraparon la luz por las rendijas y persiguieron sus besos como palomas ciegas.
Rieron sin pudor, doblaron las esquinas, afrontaron las dudas, arrugaron las sábanas, mancharon los manteles… Y con cada café de la mañana, las palabras sabían dulces y amargas (aciertos, errores, despistes, franquezas…).
Poco a poco aprendieron que, en el juego de ser dos en busca de uno sólo, no todas las palabras son palabras de amor… Pero que, aun así, merecía la pena detenerse a escucharlas.

Pasar página (III)

9 de Junio, 2010

Fueron tiempos convulsos, en los que convivieron la ilusión y la rabia, la esperanza y el miedo, la cólera y la entrega, el Cierzo y el Mistral.
Luego llegó la guerra, que todo lo permite, y la supervivencia se impuso a la cordura.
Después, sobre tierra quemada y muertes incontables, por fin llegó la paz… la de los cementerios, la de la venganza, la de la impunidad, la delación y el miedo. Perder no era una opción, era una pesadilla. Someterse, callar, aprender a pasar desapercibido. No significarse: esa era la clave. Que nadie te vea, que nadie te escuche, que nadie repare en ti. Aquella era su España y en ella, no cabían los disidentes. Formar parte de la resistencia clandestina a la dictadura era una heroicidad que, hoy en día, no alcanzamos a comprender.

Una parte de mí hubiera preferido que  mis abuelos no hubieran formado parte de ella, que se hubieran mimetizado con el resto, que hubieran luchado por sobrevivir, aunque fuera sin dignidad. Pero nada puede ser cambiado. Esa fue su elección, y yo perdí a mi abuelo, pero aun así entiendo su sacrificio, su entrega, su decisión. Creer que otro mundo es posible, y que la justicia y el derecho le pertenecen a todos por igual, era motivo suficiente para entregar la vida y la libertad. Y así lo hizo…

Yo, desde mi presente, le otorgo mi palabra y dejó aquí mi testimonio, para que perdure y quede constancia. En lo que a mí respecta, abuelo, nada fue en vano.

Pasar página (II)

4 de Junio, 2010

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Hace ya mucho tiempo, me propuse regalarles a los míos lo que la historia les había negado: la voz y la memoria.No dejaría que el silencio y el olvido ganarán la partida.
Habrá quien piense que llevo una pesada carga, pero no podría estar más equivocado. Los recuerdos de familia son el más preciado legado que alguien puede recibir. Su historia es mi historia, y mi voz es la voz amurallada de los míos. Me siento unida a ellos por un cordón umbilical de amor y de recuerdos, y así, los llevo siempre conmigo. Porque soy a la vez madre, hija, nieta y bisnieta… Y el amor que me dieron no se marchó con ellos, vive en mí y vivirá en los que yo amo (”serán cenizas mas tendrán sentido/polvo serán más polvo enamorado)

Pasar página

30 de Mayo, 2010

Es fácil olvidar para el que no ha sufrido. Es tan fácil decir que los recuerdos duelen, que es mejor apartarlos, esconderlos, cubrirlos de sal, de tierra, de ceniza. Cuando no se ha sufrido es muy fácil decirle al que lo ha hecho que no vale de nada hurgar en el pasado, que lo deje pasar, que olvide, que camine…
Lo difícil es sentarse  a la orilla del que sufre y sufrir a su lado un dolor que no nos pertenece; imaginar lo que no se ha vivido. Pensar en un mundo gris que no es el nuestro, en el que reinan el silencio y el miedo, en un invierno largo de hambre y desesperanza; en días que son años, en años que son lustros, en lustros que son décadas.
Es fácil pasar página… sobre todo para los que no tienen cicatrices, ni números grabados, ni muertos en las cunetas, ni familiares desaparecidos, ni hijos arrebatados, ni abuelos que lloraban cada noche, cuando creían que nadie podía escucharlos.

Batallas perdidas.

24 de Mayo, 2010

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Estoy cansada de mirar el mundo, de aferrarme a las causas imposibles, de seguir confiando, de ofrecerme, de darme sin recelos, de abrazar sin reparos.
Estoy cansada…
El camino es largo.Y ya no me acompañan los de entonces. Sólo las cicatrices y las sombras me recuerdan aquello que fue un día, pero ya no ha de ser.
Estoy cansada…
Serenamente acepto lo perdido, asumo, me conformo, me dispongo a olvidar lo inolvidable. Me pesará ese olvido sobre el pecho, pero hay quien no merece ser recordado más.
Honradez, confianza ciega y alegría, ese esqueje me donaron mis mayores, lo plantaron muy hondo en mis entrañas (en el más puro sentido machadiano).
Pero ahora estoy cansada… la decepción es una flor amarga que crece más si la planta un amigo. Quiero sentarme y no esperar ya nada inesperado. Y descansar, al fin, después de la batalla.

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