Historias del corazón.
Cada acontecimiento deja una huella en nuestro corazón que poco o nada tiene que ver con la duración, sino más bien con la intensidad de lo vivido. Hay episodios que, aun siendo muy breves, permanecen inalterables en nuestro recuerdo.
Son las historias del corazón, esas que nos hacen ser quienes somos, que nos marcan para siempre y que se empeñan en regresar a nuestra memoria con una palabra, con un olor, con una imagen o con una canción…

12 de Febrero, 2009 - 10:09
Gran verdad. Hay hechos del pasado, a veces muy remotos y en apariencia insignificantes, que se nos quedan grabados y vuelven a nuestra memoria ante cualquier estímulo: palabras, voces, paisajes, lecturas, fotografías, quién sabe qué. Y allí nos reconocemos en lo que fuimos, en lo que nos forjó, todo tamizado ya por el paso del tiempo, tan sabio, que a veces -sólo a veces- se apiada y nos regala inolvidables momentos del pasado.
Un abrazo, amiga.
12 de Febrero, 2009 - 10:27
Palabra, olor, imagen, canción…Qué cierto, Marisa, que nos marcan y condicionan…Qué hermosa reflexión…Un beso.
12 de Febrero, 2009 - 11:08
Es curioso, ayer mismo por la noche reflexionaba en mi blog sobre lo que significaba para Pessoa el peso de sentir, y cómo las palabras las teñimos de sentimientos. No había pensado que también sucede con los olores, las imágenes y las canciones. Un abrazo.
12 de Febrero, 2009 - 12:48
El Corazón es el que nos marca. y cuando duele es que está marcando su huella.
Sigo paseando…
Antonio
12 de Febrero, 2009 - 15:48
Sí, la brevedad de una escena, a veces ni siquiera escena, sólo una voz, un eco de voz, se acama en esa llanura que todo lo recoge y atesora, y ya será para siempre esa impronta. Cómo somos, ¿verdad?, cualquier acorde de la vida nos penetra y nos marca…
12 de Febrero, 2009 - 16:01
sin duda alguna no todas las personas te marcan, pero las que lo hacen no necesitan del tiempo, tan solo con conocerlas un poco ya sabes que permaneceran en tu corazon.
12 de Febrero, 2009 - 17:14
Sí, Marisa, es así, hay historias que nunca se olvidan. De entre ellas, centrémonos en las positivas, en esas que nos marcaron para bien. Y de las negativas, busquemos aquellas que nos hicieron mejorar, que de todo se aprende.
Historias del corazón. ¿Qué si no eso son nuestros blogs?
Un beso.
12 de Febrero, 2009 - 19:01
Juan Antonio el pasado vuelve en forma de canciones, fotos, sabores.Es como la magdalena de Proust. Besos querido amigo.
12 de Febrero, 2009 - 19:03
Miguel Ángel las pequeñas vivencias que nos dejan huella son parte imborrable de lo que somos.Gracias por acompañarme en mis reflexiones. Besos
12 de Febrero, 2009 - 19:04
Jose Migueles verdad todo se tiñe de sentimientos…más que un animal racional yo creo que somos un animal sentimental. Besos
12 de Febrero, 2009 - 19:05
Antonio, qué alegría verte por aquí. Pasea cuanto quieras. Besos
12 de Febrero, 2009 - 19:06
ES verdad Mertxe cualquier cosa nos deja huella y a veces no nos damos cuenta hasta mucho después. Un abrazo, corazón.
12 de Febrero, 2009 - 19:07
Es cierto May no es cuestión de tiempo sólo de afinidad e intensidad. Un abrazo
12 de Febrero, 2009 - 19:08
Octavio qué haríamos sin esas historias, qué seríamos… A través del recuerdo y de la palabra las recreamos y las embellecemos y las hacemos más reales. Un abrazo
12 de Febrero, 2009 - 21:27
Querida Marisa, cada acontecimiento nos marca, por pequeño o grande que sea. La memoria tiene pequeñas tretas para recordar, momentos que están ahí, unos duelen como el primer día, otros callados.
Recuerdos que duermen a quizás solo están soñolientos.
(Tengo una entrada preparada con el tema de los Recuerdos, me apasionan, dices bien, un perfume, una canción…)
Marisa, qué haríamos sin esas historias, qué seríamos…
¿Qué haría yo sin ti?. ¿Sin poder leerte?.
Un besazo
12 de Febrero, 2009 - 22:45
Mi querida amiga, ¿y qué haría yo sin tus generosas lecturas, sin tu ánimo y tu apoyo? Sigamos recordando y ejerciendo la memoria para que la belleza vuelva a ser como fue en nuestro recuerdo. besos
12 de Febrero, 2009 - 23:04
Hola Marisa, que pequeño puede ser un beso, que gran huella puede dejar, que momentaneo quizas sea una mirada, que impacto tal vez deje en el recuerdo y que decir de un verso reducido, cuanta sensacion hace al corazon. Desde luego si algo deja huellas en los ojos y su continuacion en el alma, son tus palabras.
Un Beso.
13 de Febrero, 2009 - 10:26
No sólo los grandes acontecimientos dejan huella. Gracias por todo.Un abrazo
13 de Febrero, 2009 - 18:31
Esos instantes o momentos constituyen los auténticos días rojos de nuestro calendario anual. No las fechas festivas que nos fijan los preceptos de ésta o aquella iglesia.
Un beso.
13 de Febrero, 2009 - 20:51
Mmm… me encantan esas historias, son las mejores. Gracias!
13 de Febrero, 2009 - 22:52
Tienes razón Pepe, esos días si que son destacados, los que nos recuerdan un momento único vivido intensamente.Un abrazo
13 de Febrero, 2009 - 22:53
Pues sí Álvaro a mí también me gustan y me enriquecen. Un enorme abrazo.
13 de Febrero, 2009 - 23:56
Marisa eres maravillosa.Se vibra con tus palabras
14 de Febrero, 2009 - 10:42
Gracias Marian, me llegan al corazón esas palabras. Un abrazo.
16 de Febrero, 2009 - 16:44
“Cada acontecimiento deja una huella en nuestro corazón que poco o nada tiene que ver con la duración, sino más bien con la intensidad de lo vivido”.
Así es, yo tengo recuerdos que cosas breves, que han sido y son inolvidables, siguen allí, a veces incordiando, otras aliviándome.
No importa la duración, tienes razó, Marisa, es la intensidad lo que hace que se archive para siempre en el campo de las emociones y la memoria.
Ayyyyyyy, me has hecho pensar y repensar.
Besos,
Marta
16 de Febrero, 2009 - 16:46
Anda, cambia razó por razón y pon un “son” detrás de recuerdos.
En el curro voy tan deprisa que me equivoco al escribir.
Sorry, Marisa,
M
16 de Febrero, 2009 - 17:11
Ay Marta es verdad que la intensidad marca la dferencia. Sin intensidad la vivencia no deja la misma huella.
No te preocupes por las letras que no aparecen.A mí siempre me falta alguna…Es la voracidad de los teclados, je, je.Besos corazón.