Un sencillo gesto
Somos extrañas criaturas. A veces el cuerpo más frágil guarda un alma y una voluntad inquebrantables; y el armazón más fuerte, esconde un corazón, tan frágil, que se rompe fácilmente en cientos de pedazos irrecuperables.
Vivimos llenos de contradicciones irreconciliables, nos asaltan las dudas, aun creyendo estar plenamente seguros. A veces nos crecemos en el dolor y las penurias y , sin embargo, nos quedamos exhaustos tras un momento de felicidad, o de gloria…
Cada día es una victoria, un pequeño milagro que nos concede el tiempo. Pasamos por los días a una velocidad vertiginosa, no paramos, no escuchamos, no abrazamos, y , sobre todo, no damos las gracias. Agradecer supone reconocer al otro, hacerle ver que sabemos que está ahí y que valoramos sus gestos. Por eso no quiero dejar pasar ni un solo día más sin decir, a todos los que se lo merecen, gracias. A los que me alentasteis, a los que me acompañasteis en las penas y las glorias. A los que me habéis hecho saber que estáis ahí y que puedo contar con vosotros. A los que, desde el silencio, venís a leer a este rincón, y os marcháis de puntillas. A todos los que me habéis hecho confiar en el poder de la palabra, y en su capacidad de unir en la distancia con hilos invisibles de afecto y complicidad. A los que os fuisteis, a los que regresasteis, a los que nunca habéis fallado: os doy las gracias y os reconozco. Y ese sencillo gesto me hace sentir que, este noviembre, tal vez, sea menos frío…
2 de Noviembre, 2009 - 22:27
celebro que así lo sientas aunque nov. sea para mi el ems de la ceniza…un beso…
2 de Noviembre, 2009 - 23:14
Gracias a ti, Marisa: por tu voz, por tu compromiso, por tu cercanía, por tu memoria, por todo.
3 de Noviembre, 2009 - 0:23
¿Hace falta agradecer lo que se hace con tanto placer? Tu poesía, tu prosa, tus palabras, tus tristezas y alegrías, tu memoria, tus fantasías, forman parte de las mías, de las nuestras, de los que hemos pasado alguna vez y hoy te esperamos y buscamos, como a un día de sol, como a una mano amiga, como a la palabra justa en el momento preciso, como una buena noticia, como a un sueño, como a un recuerdo feliz. Lo dice el artículo de Mertxe que acabo de leer: tocas el alma de tus lectores (hablo por mí, pero sé que lo que a mí, le pasa a otros), y tus versos nos rondan durante días. No sé si alcanzas a ver los “desmanes” que provocan tus “criaturas”, pero a mí me encanta que vengan a ponerme la casa patas para arriba. Amiga mía, tus palabras me toman de los tobillos, me levantan por el aire, me dejan cabeza abajo y me sacuden. Y lo más interesante es que cada vez me gusta más quedar tan desencajado. No las encierres nunca, no tengo dudas de que eso haría al mundo mucho peor de lo que es, y ya no habría mes del calendario que pudiera soportar tanto frío.
Te saludo desde esta primavera porteña, que nos regala días de 35 grados ¿Hay forma de hacerte llegar un poco de ese calor?
Te abrazo en el corazón.
3 de Noviembre, 2009 - 0:53
Es difícil que noviembre sea frío en un rincón como éste. Tus palabras son cálidas siempre, incluso cuando narran esos episodios duros de triste recuerdo. Siempre hay calor en ellas porque se transparenta el corazón que las hace brotar. Un corazón de regalo todos los días. Besos, querida amiga.
3 de Noviembre, 2009 - 10:39
Gracias también a ti por ese compromiso constante con la poesía y con la amistad.
Un beso
Jesús
3 de Noviembre, 2009 - 23:59
Gracias a ti, siempre, por tus palabras, tu compañía. Un abrazo enorme, querida Marisa.
5 de Noviembre, 2009 - 14:44
Me encuentro reflejada entre estas personas, porque me gusta acompañarte siempre, en tus penas y en tus alegrías, estando aquí y aunque no esté, y no es necesario que des las gracias, en todo caso serían mutuas, gracias a ti también por dedicarnos y regalarnos tus palabras.
Muchos besos, Marisa.
6 de Noviembre, 2009 - 4:57
Reconozco que soy sensible, pero tu te pasas con estos escritos que me derriban de puro amor. Que Dios te siga bendiciendo donde quiera que estes y ´por sobre todo…gracias a ti. Me encanta leerte en ese español que me descubre en mis clandestinos genes.
6 de Noviembre, 2009 - 10:31
Yo reitero lo que han dicho los comentaristas anteriores. Tu puro amor, tu gnerosidad infinita, nos reconforta siempre que venimos por aquí. Así que tus lectores te lo agradecemos de todo corazón. Un beso (o los que quieras: a tu disposición, siempre), amiga Marisa.
7 de Noviembre, 2009 - 14:57
Ay Fernando, me soiento bien si pienso en lo que tengo, porque si pienso en lo que no he conseguido o en lo que dejé marchar…Un beso, guapo
7 de Noviembre, 2009 - 15:04
Gracias Juan Antonio(te llamen como te llamen tu nombre es irremplazable para los que te apreciamos:))Intento ser honesta conmigo misma y escribir tal y como soy.Mis preocupaciones, mis obsesiones, mis dudas y mis emociones se hacen palabras.Aquí las comparto con los que llegan y agradezco esa inestimable compañía.
Un abrazo
7 de Noviembre, 2009 - 15:06
Alejandro tú has sido mi “angel bueno” desde que te conozco.me has dado tantas alegrías que no habría blogs suficientes para agradecértelo.Sé que estás ahí, leyendo y compartiendo y eso me enorgullece y me reconforta.Un abrazo enorme, queridísimo amigo
7 de Noviembre, 2009 - 15:08
Isabel, gracias…Estoy deseando leer tu novela.A ver si los reyes magos son buenos y me la traen:))¿Vendrás por madrid a presentarla? Bueno guapa gracias por tu afecto y tu compañía.
7 de Noviembre, 2009 - 15:08
Lo mismo te digo jesús…y gracias por estar aquí.
7 de Noviembre, 2009 - 15:09
Bel, tus palabras siempre me hacen sonreír y significan mucho, mucho para continuar.besos
7 de Noviembre, 2009 - 15:10
Jaud, querido amigo, me emocionan siempre tus afectuosas palabras.gracias por estar aquí siempre.Un beso
7 de Noviembre, 2009 - 15:11
Octavio…¡qué alegría! sabes cuánto aprecio tus palabras y tu lectura y tu presencia.gracias por haber venido aquel día y por seguir viniendo todavía…Un beso
7 de Noviembre, 2009 - 15:12
Irene, tú eres una de mis lectoras incondicionales y sabes cuánto te aprecio y te quiero, guapa.Un abrazo enorme
7 de Noviembre, 2009 - 19:54
“los que, desde el silencio, venís a leer a este rincón, y os marcháis de puntillas. A todos los que me habéis hecho confiar en el poder de la palabra, y en su capacidad de unir en la distancia con hilos invisibles de afecto y complicidad”.
Yo soy de las silenciosas, a veces ni dejo rastro, Marisa, pero siempre estoy ahí.
Besos,
Marta
8 de Noviembre, 2009 - 13:20
Gracias marta.Significa mucho para mí que me lo digas. A veces el desánimo anida en el corazón y una cree que lo que hace no tiene sentido…besos guapa
17 de Noviembre, 2009 - 23:00
Gracias a ti por ser como eres, porque hay muy pocas personas tan speciales como tu.
Mil besos tk