No estamos(tan) solos.
Martes, 31 de Agosto de 2010

Tal vez escribir sea una forma más de conjurar la soledad, de salvar los abismos, de salir del laberinto interior… Cuando alguien nos lee se asoma a la profunda sima de nuestro corazón, empatiza con nuestro dolor, nuestra rabia o nuestra alegría, reflexiona y se reconoce también a sí mismo. Incluso puede que no le guste nada lo que ha leído y se sienta decepcionado o aburrido.No se puede gustar a todo el mundo, incluso me aventuraría a decir que no se debe… Pero saber que alguien, en algún rincón -lejano o cercano-, recibe nuestras palabras como lluvia de primavera, brisa de verano, luz de otoño, o sol de invierno, nos hace sentirnos menos solos.
(A todos los que “andáis tras mis escritos“)




