Archivo de la categoría "Memoria histórica"

Poemario a dos voces. Manuel de la Peña y Marisa de la Peña

Jueves, 29 de Octubre de 2015

Son poemas de la voz robada, del silencio impuesto a tantos hombres y mujeres que, al terminar la guerra civil, fueron cruelmente castigados y represaliados en las cárceles del régimen franquista. Condenados al ostracismo ideológico, apartados de la lucha social, privados de las asociaciones políticas, sindicales y culturales que ellos mismos habían creado, despojados de su libertad y de su palabra, encontraron en la poesía una forma de superación del dolor y de enriquecimiento personal. La poesía realizaba así una doble función que podríamos denominar «terapéutica»: por una parte servía de vehículo de comunicación con los seres queridos de los que se les apartó brutalmente, y, por otra parte, sirve también como bálsamo para no enloquecer y no caer en el embrutecimiento y la desesperación. Así, a través de la creación literaria, aquellos poetas casi improvisados se engrandecen y se humanizan en su terrible condición de presos.
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Mientras me quede voz (II)

Miércoles, 28 de Octubre de 2015

Lo más emocionante de ayer noche no fue sólo escuchar mi poema en la serena y perfecta voz de mi querida y admirada Hilda Farfante Gayo. Lo más emocionante vino luego, cuando se visibilizó el drama de los republicanos represaliados y sus familiares. Cuando mi padre lloraba como un niño tras el teléfono, cuando mis hijos preguntaron por su historia, cuando la voz dormida de nuestros muertos se hizo pájaro y voló libre, a pesar de los insultos, los desprecios, el desinterés general y las infamias. Gracias a los que cuentan, a los que hablan, “recuérdalo tú y recuérdalo a otros…” Esta es mi trinchera y en ella me reconozco junto a los demás guardianes de la memoria. Sin ellos nada de esto sería posible. Hombres y mujeres dignos y valientes que saben de dónde vienen y a dónde quieren dirigirse. Esos, como diría B.Bretch, son los imprescindibles, y yo me enorgullezco de llamarlos amigos. Por ellos, por nuestros muertos, por los que recordamos, por los que recordarán un día: Salud.

Mientras me quede voz
hablaré de los muertos
tan quietos, tan callados,
tan molestos.

Mientras me quede voz
hablaré de sus sueños,
de todas las traiciones,
de todos los silencios,
de los huesos sin nombre
esperando el regreso,
de su entrega absoluta,
de su dolor de invierno.

Mientras me quede voz
no han de callar mis muertos.

Marisa Peña.

Mientras me quede voz.

Miércoles, 28 de Octubre de 2015

Qué emoción saber que la maravillosa intervención de Hilda Farfante Gayo ha tenido tanta repercusión. La visibilización de las víctimas del franquismo necesita programas así y personas dignas y valientes que den voz a los que ya no pueden gritar su verdad. Gracias al Intermedio y a Hilda, y a los que se han parado a pensar y a sentir. Y gracias también a Ferrán Monegal, por sus palabras.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/mientras-quede-voz-monegal-4617167

El Escarmiento y una pequeña aportación.

Martes, 18 de Junio de 2013

El Escarmiento es de una excelente novela del injustamente olvidado y ninguneado Miguel Sánchez -Ostiz ,un escritor “incómodo” con una sólida obra ensayística, poética y novelística, que no interesa divulgar porque se enfrenta directamente a lo que la profesora de literatura en la UNED Margarita Almela llama “el discurso del poder”. Es también un blog en el que, metículosamente, el autor recoge diferentes testimonios relacionados con la memoria histórica. Gracias por tenerme en cuenta,es un orgullo y una alegría para mí: Marisa Peña y el hilo de la memoria

Haciendo balance…

Jueves, 16 de Febrero de 2012

Han pasado casi cuatro años desde que comencé este blog. “Cuando me paro a contemplar mi estado,/y a ver los pasos por do me han traído” no puedo por menos que sentir una extraña suerte de nostalgia. Y haciendo balance no puedo por menos que dar las gracias por todas las puertas que se han abierto, e incluso por las que se cerraron, y si me apuro, por las que nunca se abrieron. Estoy donde quiero estar, con quien quiero estar, con quienes quieren que esté. Proyectos, amigos, libros, alegrías, penas y emociones compartidas. Mucho por hacer, mucho por decir, mucho por defender. De todas las cosas buenas si tengo que quedarme con unas pocas querría destacar la presentación del libro Sólo la luz alumbra de mi buen amigo Manuel López Azorín en la Tertulia Hispanoamericana de Rafael Montesinos, que supuso para mí un gran reto y un honor, y la presentación del libro Futuralgia de Jorge Riechmann de la mano de mi buen amigo Eduardo Andradas, y la participación en los recitales organizados por la poeta dominicana Rosa Silverio, y las veladas poéticas en Los diablos azules o en Libertad ocho. Pero sobre todo quiero agradecer al diario Público y especialmente a Sol López-Barrajón y A Patricia Campelo, que hayan contado con mis textos para su proyecto Memoria Pública, y a la maravillosa voz de Alberto san Juan, que, leyendo un texto mío en el Teatro Bellas Artes, consiguió que sintiera , en algún lugar de mi memoria, cómo la mano de mi abuela apretaba fuertemente mi mano.
Gracias a la vida que me ha dado tanto…y a los que lo hacen posible cada día.

“In memoriam”…(a los que tuvieron un sueño)

Jueves, 14 de Abril de 2011

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Imagen, J.Kalvellido

Hoy se cumplen ochenta años del sueño republicano que tuvo como protagonistas a destacados intelectuales y artistas de la época (Antonio Machado, Lorca, Marañón, Pau Casals, Alberti, Díez Canedo, J. Ramón Jiménez, Altolaguirre, Prados, Cernuda, Aleixandre, Miguel Hernández, J. Marías, Cipriano Rivas Cherif, León Felipe, Alejandro Casona, María Zambrano, Victoria Kent, Max Aub,…), pero también a miles de españoles anónimos, hombres y mujeres, que quisieron formar parte de aquel viento de libertad.
Soñaron una España más moderna, más justa; donde la educación, la sanidad, la economía y otros muchos sectores sufrieran un profundo cambio. No querían seguir teniendo un país pobre, analfabeto, anquilosado en tradiciones que no le permitían avanzar científicamente; cercado por una religión todopoderosa y asfixiante que todo lo prohibía.
Pero ese sueño se convirtió en una terrible pesadilla, porque no todos estaban preparados para aceptar aquella transformación. Durante aquellos vertiginosos seis años se sucedieron episodios que desde la perspectiva histórica, ellos mismos no dudan en calificar de bochornosos. Pero la España de los años 30 era lo más parecido a un campo de minas o a un polvorín: demasiados odios, demasiados miedos, demasiada miseria, demasiada rabia, demasiada ignorancia.
Aquel fue su sueño. Por defenderlo sufrieron cárcel, exilio, derrota y humillación. Ahora, tantos años después, las semillas de la razón, la tolerancia, la igualdad y la libertad han ido germinando en aquella tierra que ellos encontraron yerma.
Me contaba mi abuela que el día que se proclamó la Segunda República había mucho miedo, mucha incertidumbre; pero también mucha ilusión. En medio de aquel dilema mi abuela optó por la ilusión. Se puso su mejor vestido, dibujó sus labios con carmín, y salió de la casa paterna rumbo a la Puerta del Sol, dejando atrás a un padre temeroso y a una madre recelosa. Cuando lo contaba, muchos años y muchas penurias después, siempre se le humedecían los ojos. Por ella, y por todos aquellos que tuvieron un sueño… SALUD.

Fantasmas

Domingo, 21 de Noviembre de 2010

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“De todas las historias de la historia,/la más triste, sin duda, es la de España(…)” J. Gil de Biedma

Vengo de visitar algunos blogs con una profunda tristeza. Blogs donde se anima a celebrar el 20N y a enaltecer la figura del caudillo, y donde se desprecia profundamente la memoria de los perdedores de la infame guerra que nos dividió y nos separó para siempre. No son blogs de partidos políticos de ultraderecha, sino bitácoras de carácter heterogéneo donde se habla de cine, literatura y opinión, pero… ¡qué opinión! Traigo el corazón helado, y un nudo en la garganta, y un sabor a pólvora quemada en mis labios.
Y,en estos días, no puedo sino apenarme e indignarme cuando leo o escucho a los que, nacidos y criados a la sombra de un sistema de libertades civiles, amparan, protegen y añoran un régimen totalitario y devastador que se construyó sobre la muerte, la represión y la venganza. Me enerva y me duele en lo más profundo de mis entrañas, y más profundo aún, escuchar el desprecio con el que tratan a los vencidos de la guerra civil y a sus familiares que ahora claman justicia y reparación. Incapaces de hacer causa común con aquellos que creían en lo mismo que ellos ahora disfrutan, no hacen sino minimizar el profundo dolor de los que lo perdieron todo y referirse a la cruel dictadura que protagonizó el fascismo español como “el régimen anterior” y al dictador como a un venerable ancianito ya muerto al que hay que dejar descansar en paz. En fin, RIP pero con la verdad, con el justo lugar que ocupan en la historia los sanguinarios, con Hitler, con Mussolini, con Stalin, con Pinochet. Los escucho reírse de los represaliados a los que tildan de “rojos” y revanchistas y no puedo por menos que pensar en los poemas de mi abuelo y con ellos en toda la verdad, la verdad de los míos, sus lágrimas de sal y su dolor profundo e infinito; porque la sombra de la memoria también es alargada…como la de su odio y su crueldad. Menos mal que me queda la poesía, la palabra, la vida, la belleza, la esperanza. Pero siento que hemos perdido irremediablemente, porque mientras haya quien se deje seducir por los totalitarismos, por la fuerza, por los dogmatismos, por las ortodoxias y los fanatismos ideológicos, el fantasma de la barbarie, de la intolerancia y de la violencia nunca será enterrado.
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PD. Ya se pueden dejar comentarios. lo arreglé por fin.

Nosotros, que todo lo perdimos…

Jueves, 5 de Agosto de 2010

A todos los vencidos, los perdedores, los olvidados, los perseguidos sin tregua de la triste y oscura historia de mi patria. La historia de la intolerancia, el reparto de despojos y el silencio. A los judíos, los moriscos, los erasmistas, los ilustrados, los liberales, los republicanos. Todos los condenados por sus propios compatriotas a la conversión religiosa o ideológica, a la cárcel, a la muerte o al exilio. A todos los que, un día, dejaron una llave enterrada en la arena, para poder volver…

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Nosotros, que todo lo perdimos: la paz, la vida, el voto, la palabra.

Nosotros, desahuciados para siempre, olvidados, sepultados en la arena del tiempo.

Nosotros, los hijos bastardos de la madre patria, condenados a vivir en las cloacas, a escondernos en las catacumbas, con la lengua amputada para no poder gritar nuestro dolor.

Nosotros, expulsados para siempre del paraíso, obligados a marchar hacia otras tierras, a cantar canciones que no eran las nuestras, a venerar ídolos que no eran los nuestros, a hablar otras lenguas que no eran las nuestras.

Nosotros, que todo lo perdimos: el hogar, la patria, el futuro, la esperanza…

Ni perdón, ni justicia, ni reparación… Sólo olvido: olvido de tierra, de ruinas, de museo, de fosa, de piedra, de cárcel, de muro, de guadaña.

Nosotros que todo lo perdimos, no tuvimos nada más que la memoria, los recuerdos tejidos hilo a hilo, tapiz inacabado y doloroso legado a nuestros hijos, para que nuestros nombres no se borren del todo de una historia empeñada en no nombrarnos.

 

Pasar página (III)

Miércoles, 9 de Junio de 2010

Fueron tiempos convulsos, en los que convivieron la ilusión y la rabia, la esperanza y el miedo, la cólera y la entrega, el Cierzo y el Mistral.
Luego llegó la guerra, que todo lo permite, y la supervivencia se impuso a la cordura.
Después, sobre tierra quemada y muertes incontables, por fin llegó la paz… la de los cementerios, la de la venganza, la de la impunidad, la delación y el miedo. Perder no era una opción, era una pesadilla. Someterse, callar, aprender a pasar desapercibido. No significarse: esa era la clave. Que nadie te vea, que nadie te escuche, que nadie repare en ti. Aquella era su España y en ella, no cabían los disidentes. Formar parte de la resistencia clandestina a la dictadura era una heroicidad que, hoy en día, no alcanzamos a comprender.

Una parte de mí hubiera preferido que  mis abuelos no hubieran formado parte de ella, que se hubieran mimetizado con el resto, que hubieran luchado por sobrevivir, aunque fuera sin dignidad. Pero nada puede ser cambiado. Esa fue su elección, y yo perdí a mi abuelo, pero aun así entiendo su sacrificio, su entrega, su decisión. Creer que otro mundo es posible, y que la justicia y el derecho le pertenecen a todos por igual, era motivo suficiente para entregar la vida y la libertad. Y así lo hizo…

Yo, desde mi presente, le otorgo mi palabra y dejó aquí mi testimonio, para que perdure y quede constancia. En lo que a mí respecta, abuelo, nada fue en vano.