Archivo de la categoría "Opinión"

Rebelión en las aulas: el derecho a protestar.

Domingo, 2 de Octubre de 2011

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“Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos” B.Bretch

Como docente que soy, verdaderamente vivo en tiempos sombríos. Ojalá los padres y todos los ciudadanos que creen en la necesidad de los servicios públicos dejen de criminalizarnos, porque para la gran mayoría del profesorado enseñar es una vocación, una apuesta por el futuro de las generaciones venideras, que nos llena de orgullo y de satisfacciones, y por cuya dignidad merece la pena luchar.Los que hablan tan mal de los docentes, desde el odio, la rabia, la envidia y la difamación, han debido tener una pésima experiencia, lo lamento de verdad.
Aunque muchos se empeñen en defender lo contrario, los profesores sí estamos argumentando, explicando e informando.Y los recortes existen, porque ocho profesores menos por centro es recortar,y hacer de lo que era una excepción una generalidad (dar afines, no tener horas para extraescolares, ni para biblioteca,ni para guardias…) es recortar. Todavía hay gente que cree que hacemos huelga porque nos aumentan dos horas lectivas…pues si son tan zafios e ignorantes se merecen la educación que les quieren poner…¿a sus hijos, o a los hijos de los demás? Yo me quedo con los que han entendido, y saben las verdaderas razones.
Y por si alguien duda de que este descontento no está manipulado por ningún sindicato y nace directamente de razones objetivas y es perfectamente legítimo,no una rabieta de consentidos privilegiados, aquí dejo el comunicado emitido por la asociación de directores de la Comunidad de Madrid, todos ellos de diferentes ideologías movidos por un interés común: la educación pública y el buen funcionamiento de los centros. Los centros escolares no son oficinas, ni fábricas, ni grandes almacenes, y no puede aplicarse a su organización la mentalidad mercantilista ni los principios que mueven la gestión de empresas. El derecho a reaccionar cuando algo es inaceptable es incuestionable. ¿Que deberíamos haber reaccionado antes? Seguramente…Pero las revueltas no piden fecha ni hora en el calendario de la historia, ocurren cuando diferentes malestares concurren en un único punto y todo estalla. Este comunicado lo explica perfectamente y quien no quiera entender que no entienda. Que hay otros peor no es argumento: siempre habrá quien esté peor, pero no por ello debemos renunciar a reivindicar nuestros derechos. Que haya “x” millones de parados (una cifra siempre injusta ,siempre vergonzosa, siempre trágica en cada historia que encierra) no es razón para degradar los trabajos y aguantar cualquier condición con tal de mantenerlo. No vale todo, la dignidad y los derechos no pueden ser pisoteados con la excusa de la crisis y la austeridad.
Los que trabajamos en ella sabemos que la escuela pública tiene muchos retos que cumplir y mucho que mejorar, y algunos trabajamos para cumplirlos; pero también sabemos que con recortes de personal y de inversión no se facilita esta tarea. El debate sobre la educación debe abrirse ya y no cerrarse en falso; los profesionales estamos convencidos de que, si no se cuenta con nuestra opinión y nuestra experiencia, y no se valoran nuestras sugerencias ni se aceptan nuestras peticiones, la batalla está perdida y los grandes perdedores no somos nosotros, son los estudiantes que, por diferentes razones, optan por la pública para su formación. Vivir en sociedad precisa de un valor llamado solidaridad, y la justicia social nunca se conseguirá sin las prestaciones sociales básicas entre las que se encuentra la educación. El individualismo y el deseo de enriquecimiento personal como objetivo vital y muestra del éxito es la opción que mantienen muchos ciudadanos, esos mismos que consideran que la inversión pública es un gasto inútil e innecesario; pero olvidan que no están solos, y que sólo se sostienen porque otros, de momento, aguantan sin moverse el frágil castillo de naipes de esta economía basada en la desigualdad y el consumismo sin tregua. El descontento de los pueblos no es algo baladí, y se fragua lentamente… pero su estallido puede ser inmediato y de consecuencias imprevisibles. Protestar, pedir explicaciones, exigir que se nos escuche y se nos respete es un derecho que todos los ciudadanos deberíamos exigir siempre.Los profesores de la Comunidad de Madrid estamos ejerciendo ese derecho democrático que muchos de nuestros políticos se empeñan en no reconocer. De momento, y hasta que nos dejen (pues han empezado las amenazas, las coacciones y los expedientes)lo seguiremos haciendo. Le pese a quien le pese.

“In memoriam”…(a los que tuvieron un sueño)

Jueves, 14 de Abril de 2011

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Imagen, J.Kalvellido

Hoy se cumplen ochenta años del sueño republicano que tuvo como protagonistas a destacados intelectuales y artistas de la época (Antonio Machado, Lorca, Marañón, Pau Casals, Alberti, Díez Canedo, J. Ramón Jiménez, Altolaguirre, Prados, Cernuda, Aleixandre, Miguel Hernández, J. Marías, Cipriano Rivas Cherif, León Felipe, Alejandro Casona, María Zambrano, Victoria Kent, Max Aub,…), pero también a miles de españoles anónimos, hombres y mujeres, que quisieron formar parte de aquel viento de libertad.
Soñaron una España más moderna, más justa; donde la educación, la sanidad, la economía y otros muchos sectores sufrieran un profundo cambio. No querían seguir teniendo un país pobre, analfabeto, anquilosado en tradiciones que no le permitían avanzar científicamente; cercado por una religión todopoderosa y asfixiante que todo lo prohibía.
Pero ese sueño se convirtió en una terrible pesadilla, porque no todos estaban preparados para aceptar aquella transformación. Durante aquellos vertiginosos seis años se sucedieron episodios que desde la perspectiva histórica, ellos mismos no dudan en calificar de bochornosos. Pero la España de los años 30 era lo más parecido a un campo de minas o a un polvorín: demasiados odios, demasiados miedos, demasiada miseria, demasiada rabia, demasiada ignorancia.
Aquel fue su sueño. Por defenderlo sufrieron cárcel, exilio, derrota y humillación. Ahora, tantos años después, las semillas de la razón, la tolerancia, la igualdad y la libertad han ido germinando en aquella tierra que ellos encontraron yerma.
Me contaba mi abuela que el día que se proclamó la Segunda República había mucho miedo, mucha incertidumbre; pero también mucha ilusión. En medio de aquel dilema mi abuela optó por la ilusión. Se puso su mejor vestido, dibujó sus labios con carmín, y salió de la casa paterna rumbo a la Puerta del Sol, dejando atrás a un padre temeroso y a una madre recelosa. Cuando lo contaba, muchos años y muchas penurias después, siempre se le humedecían los ojos. Por ella, y por todos aquellos que tuvieron un sueño… SALUD.

En fin, literatura… Apuntes sobre el hecho literario

Domingo, 9 de Enero de 2011

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“En fin, literatura…” J. Cortázar.

Los buenos poemas no son nunca de usar y tirar.Se pueden leer y releer muchas veces, y en cada una de ellas nos volvemos a emocionar, a sorprender a inquietar. Una buena pieza literaria, musical, pictórica o cinematográfica no cansa nunca, se regresa a ella tantas veces como se desee o se necesite y en ella, siempre , encontraremos lo que habíamos ido a buscar:la calma, la tristeza, el compromiso, la risa, la nostalgia, el desasosiego, la comprensión, la verdad, el conocimiento, la belleza… Cada autor , y cada obra, tienen su público. Ni siquiera los grandes, los consagrados, se libran de tener detractores. Yo he tenido largas discusiones con compañeros de carrera o de profesión, que, aun siendo filólogos o precisamente por ello, odiaban la POESÍA, o despreciaban a tal o cual poeta o narrador de renombre, o no podían soportar tal o cual obra relevante. La literatura es siempre apasionante, y si no lo es, tal vez no merezca llamarse literatura. Un texto es un entramado de palabras que cobra vida en cada lectura y que sugiere , a cada lector, múltiples significados.En la ambigüedad y la polisemia reside la riqueza de un fruto literario.
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La literatura no son sólo palabras bien engarzadas y correctamente seleccionadas ( lo cual también es imprescindible ), por mucho que algunos estructuralistas se hayan empeñado en lo contrario. Un texto literario no es sólo un armazón bien construido, al igual que un hogar no es sólo un perfecto entramado de vigas, tuberías, cimientos y techados. La literatura tiene alma, en ella laten las ideas del autor, su particular forma de relacionarse con el mundo, sus miedos, sus obsesiones, sus filias y sus fobias. Para que un escritor nos conmueva, nos remueva, se quede para siempre con nosotros, viva en nuestra memoria y forme parte de lo que realmente somos, no vale con que escriba bien, con que domine la técnica y conozca los preceptos genéricos o los recursos lingüísticos, tiene que emocionarnos, conmocionarnos, dejar en nosotros una profunda huella. Tiene que despertarnos, que desordenarnos, que dejarnos exhaustos, embriagados, impactados. ¿Comunicación? ¿Conocimiento? ¿Belleza? . La buena literatura es todo eso y mucho más: es la que nos acompaña en nuestra formación y nos enriquece, la que nos acoge en los destierros y nos consuela en la derrotas, la que nos adormece en los insomnios y nos reconforta en los naufragios.

Delated.

Martes, 4 de Enero de 2011

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Si fuera tan fácil borrar en la vida como lo es borrar en la red… Un gesto sencillo, una tecla, suprimir, para siempre, sin rastro, sin memoria. Un día estás allí, en la barra lateral de alguien que , no sabes muy bien por qué, te ha escogido, te ha considerado interesante para formar parte de su selecto menú (o de su grupo de invitados… ),y otro día cualquiera, desapareces.Ya no estás allí. Te han borrado y punto.
Es una metáfora perfecta de la vida: cuántas personas llegan a nosotros, acarician nuestras manos, besan nuestro rostro, nos llenan de palabras y de abrazos, nos enseñan, nos marcan, nos hieren, y sin saber cómo ni en qué momento preciso lo hicieron, se marchan para siempre.
En el fondo escribimos para perdurar, para que alguien nos guarde en su memoria, para no morir del todo, para que no se borre quiénes fuimos, cómo interactuamos con el mundo y cuánto fuimos capaces de amar.
Por eso, cuando alguien nos borra sin que medie una razón sabida, un desencuentro o una animadversión claramente manifiesta, nos niega, nos aparta,y por un momento sentimos que nos invade un sentimiento de orfandad y desamparo, y una extraña suerte de desasosiego.
Luego todo se pasa, porque el dolor y el desengaño nunca son para siempre, sólo permanecen sus cicatrices y éstas se van borrando. Y es que la piel, aunque tiene memoria, sabe regenerarse. Todo es cuestión de tiempo. La alegría, la tristeza, el éxito o el fracaso no son más que estaciones de paso. Así que, si alguien nos borra, de su blog o de su vida, otro nos acogerá y nuevos lazos se tejerán en la telaraña de los afectos.
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P.S.
Una de las razones por las que no cierro mis blogs, por mucho que me tienten la tristeza y la desesperanza, es porque en ellos habitan vuestras palabras. Y , para qué negarlo, también las mías…

Fantasmas

Domingo, 21 de Noviembre de 2010

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“De todas las historias de la historia,/la más triste, sin duda, es la de España(…)” J. Gil de Biedma

Vengo de visitar algunos blogs con una profunda tristeza. Blogs donde se anima a celebrar el 20N y a enaltecer la figura del caudillo, y donde se desprecia profundamente la memoria de los perdedores de la infame guerra que nos dividió y nos separó para siempre. No son blogs de partidos políticos de ultraderecha, sino bitácoras de carácter heterogéneo donde se habla de cine, literatura y opinión, pero… ¡qué opinión! Traigo el corazón helado, y un nudo en la garganta, y un sabor a pólvora quemada en mis labios.
Y,en estos días, no puedo sino apenarme e indignarme cuando leo o escucho a los que, nacidos y criados a la sombra de un sistema de libertades civiles, amparan, protegen y añoran un régimen totalitario y devastador que se construyó sobre la muerte, la represión y la venganza. Me enerva y me duele en lo más profundo de mis entrañas, y más profundo aún, escuchar el desprecio con el que tratan a los vencidos de la guerra civil y a sus familiares que ahora claman justicia y reparación. Incapaces de hacer causa común con aquellos que creían en lo mismo que ellos ahora disfrutan, no hacen sino minimizar el profundo dolor de los que lo perdieron todo y referirse a la cruel dictadura que protagonizó el fascismo español como “el régimen anterior” y al dictador como a un venerable ancianito ya muerto al que hay que dejar descansar en paz. En fin, RIP pero con la verdad, con el justo lugar que ocupan en la historia los sanguinarios, con Hitler, con Mussolini, con Stalin, con Pinochet. Los escucho reírse de los represaliados a los que tildan de “rojos” y revanchistas y no puedo por menos que pensar en los poemas de mi abuelo y con ellos en toda la verdad, la verdad de los míos, sus lágrimas de sal y su dolor profundo e infinito; porque la sombra de la memoria también es alargada…como la de su odio y su crueldad. Menos mal que me queda la poesía, la palabra, la vida, la belleza, la esperanza. Pero siento que hemos perdido irremediablemente, porque mientras haya quien se deje seducir por los totalitarismos, por la fuerza, por los dogmatismos, por las ortodoxias y los fanatismos ideológicos, el fantasma de la barbarie, de la intolerancia y de la violencia nunca será enterrado.
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PD. Ya se pueden dejar comentarios. lo arreglé por fin.

Una nube recorre Europa

Viernes, 14 de Mayo de 2010

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Negras tormentas agitan los aires…
Una nube de ceniza recorre Europa, la Europa democrática, de conciencia tranquila, estómagos agradecidos y necesidades cubiertas. Una nube recorre Europa.Una nube oscura e imparable.
Y con ella ha venido un oscuro presagio, una negra incertidumbre, un extraño y aciago presentimiento.Y nos invade, anida en las esquinas de una memoria antigua, heredada, agazapada, latente, dispuesta, por fin, a despertar…

De Nanas, memoria y centenarios…

Miércoles, 10 de Marzo de 2010

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En el colegio de Pablo, mi hijo, celebran el centenario de Miguel Hernández. Todo orgulloso le cuenta a su abuelo, mi padre, que Miguel Hernández le escribió a su hijo las ” Nanas de la cebolla” mientras estaba en la cárcel. Mi padre, su abuelo, dejándose llevar por el entusiasmo del nieto, coge un libro de pastas blancas y le dice en tono de camaradería y confidencia: ” Mira, a mí mi padre también me dedicó poemas desde la cárcel.“Nanas del hijo ausente”, toma lee”. El hombre y el niño, salvando los muchos años que les separan, comparten, por un momento, el sagrado misterio de la poesía. Entonces mi hijo, su nieto, que sólo tiene ocho años, se pone muy serio y añade:” menos mal que tú has sido bueno y no has tenido que ir a la cárcel para escribirle nanas a mamá”. El abuelo, mi padre, balbucea una escusa y deja un momento a su nieto, mi hijo, con su libro, Miguel Hernández para niños, abierto entre las rodillas.

Hace mucho, mucho, que no veía llorar a mi padre. Mientras él llora su dolor de hijo ausente, yo me acerco sin miedo a su nieto, mi hijo, y le dejo que me pregunte. “A la cárcel van los malos, mamá, los que cometen delitos”. Él siempre tan redicho, en la profunda seriedad de sus recién estrenados ocho años. “No hijo, no siempre…” Y entonces me dispongo a contarle que hubo un tiempo de horror y venganza, donde los hombres como Miguel Hernández, y como su bisabuelo Manuel, iban a la cárcel por otras razones: por ser leales a sus ideas, por no claudicar, por no permitir que su palabra se tergiversara, por ayudar a otros como ellos a difundir ideas que ahora son muy normales, por querer que sus nietos y los hijos de sus nietos vivieran con dignidad, justicia y trabajo. Hablamos de las dictaduras, de los años grises, de los juicios injustos y las condenas revanchistas.Se lo cuento todo con lenguaje sencillo, con ejemplos cercanos a su mundo infantil. La guerra de las galaxias le ha servido muy bien para entenderlo todo. Miguel Hernández no fue sólo un poeta, fue un hombre que pagó con la vida su férrea convicción de hombre del pueblo. Pudieron haber dicho sí al nuevo régimen, aceptar, claudicar….nadie se lo hubiera echado en cara: sobrevivir es un acto de profunda humanidad. Pero no lo hicieron. No querían ser héroes, ni mártires, pero eligieron el camino más duro. Y les escribieron nanas a sus hijos desde celdas frías y muros eternos. Y no pudieron restañar sus heridas viéndolos crecer al abrigo del fuego, en una España donde debieran haber cabido todos.

Las nuevas generaciones tienen el derecho y la obligación de saber la verdad , el por qué , y no escuchar incrédulos que M.Hernández murió en la cárcel, tuberculoso. Algo debió hacer, pensarán inocentes…( “Él se lo ha buscado” dicen que murmuró su padre al saber de su muerte). Mientras la duda anide en los ojos de los niños al escuchar historias como la de Miguel Hernández, o la de mi abuelo, aún nos quedará mucho por hacer, aunque a algunos les pese y les incomode. No callaremos más, no nos disculparemos más, no nos esconderemos más, no queremos más cajones cerrados, ni más historias olvidadas, ni más silencios.

Así que hoy hemos gritado al viento la historia del abuelo Manuel, que estuvo en la cárcel y fue un hombre digno, y bueno, y no hizo nunca nada de lo que sus descendientes debamos avergonzarnos; y la historia de Miguel Hernández Gilabert, miliciano republicano, comunista, poeta y hombre, al fin y al cabo, con sus grandezas y sus miserias, con sus miedos y sus decisiones. Y mi padre, su abuelo, ya no llorará más escondido en el baño, todo el dolor que le acompaña desde niño y que intenta superar , día a día , desde que, por primera vez, un lejano día de invierno de 1947, con tan sólo dos años, empezó a visitar los penales donde su padre se dejaba la vida y la esperanza.

Y les hemos rendido nuestro particular homenaje: leyendo sus poemas, hablando de sus ideales, y de cuánto hubieran disfrutado viendo a sus nietos y bisnietos yendo a la escuela,aprendiendo poemas y sintiéndose libres; y no teniendo miedo, ni vergüenza. Y les hemos dado las gracias por sus nanas, su compromiso y el amor que nos legaron en sus palabras. E invitamos a todos a unirse a este homenaje, desde la libertad y el derecho a expresar nuestras ideas y a desear un futuro mejor, ese derecho que una vez no fue y del que ahora ( aunque haya a quien le duela, nostálgico de un régimen donde vivió feliz y resguardado) gozamos todos.

Literatura e ideas.

Martes, 16 de Febrero de 2010

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Ningún escritor represaliado, condenado o prohibido, lo es por su condición de escritor sino por sus ideas, esas ideas que esgrime con su pluma y su palabra; y por su significación política o ideológica, contraria o crítica con el regimen que le encarcela, le prohibe o le silencia.
Es fácil decir que se manipula políticamente la figura de un autor que se ve privado de la libertad o de la vida, cuando aquellos que pensaban como él le homenajean o le dignifican por compartir los mismos ideales. Podemos intentar desideologizar un texto literario, o tildarlo de panfletario si nos resulta imposible y sus ideas no nos gustan. Pero las ideas forman parte de la literatura, son inseparables de las palabras que las transmiten y las dan forma.Si Lorca hubiera pensado de otra manera sobre la falsa moral y hubiera tenido un concepto distinto de la libertad o la sexualidad, ¿hubiera escrito La casa de Bernarda Alba, o Mariana Pineda, o Poeta en Nueva York? ¿Hubiera escrito Miguel Hernández poemas como El niño yuntero, El hambre, Andaluces de Jaén, El tren de los heridos, la Canción del esposo soldado o Las Nanas de la cebolla, sin su concepto de justicia social, o sus claras simpatías por los movimientos obreros y campesinos, y su acercamiento a las clases más humildes identificándose con sus reivindicaciones y su lucha social? ¿Hubiera escrito Max Aub una obra como Los campos sin su terrible experiencia en Albatera y los campos de concentración franceses donde agonizaron miles de republicanos, de los que él formaba parte?
¿Podría un autor de ideología filofascista escribir Madre Coraje, o Redoble de conciencia o La peste? ¿ Nacen de la misma indignación Belleza cruel o El palacio de plata ? A lo mejor hay quien me argumenta que sí, y que las experiencias vitales y la postura política o religiosa no influyen en la gestación de una obra de arte. Pero yo discrepo,y discrepo desde el conocimiento y el estudio, no desde una posición personal, que también sería válida. Discrepo porque el texto literario no son sólo palabras bien engarzadas (condición que también es imprescindible , aunque la voluntad artística del autor pueda ser buscar la fealdad y la irreverencia en un momento dado).La literatura tiene alma, en ella laten las ideas del autor: su concepto de la vida y de la muerte, su idea de la moral, de la religión, de las costumbres, del amor, de la familia, de la amistad, de la injusticia, de la libertad, de las relaciones entre el hombre y el entorno, de la producción, del trabajo, de la belleza…
Si los autores no transmitieran en su obra su particular forma de ser y estar en el mundo, su visión de la época que les tocó vivir, la literartura no hubiese sido siempre tan peligrosa, tan perseguida, tan censurada…
¿Basta sólo con dominar la técnica, con ser un buen orfebre, un cincelador de la palabra? A mí, personalmente me emociona la belleza, sé reconocerla y admirarla; pero, sólo con ella, no me basta. Para que un escritor nos conmueva, nos sacuda y forme parte para siempre de lo que realmente somos, no vale con que nos guste cómo escribe, tiene que hacernos temblar, tiene que dejar en nosotros una huella, tiene que despertarnos, hacernos vibrar, desordenarnos; o dejarnos exhaustos, o impactados, o deseosos de abrazarnos a él y a sus palabras. ¿Comunicación? ¿Conocimiento? ¿Belleza? Todo eso y mucho más. La buena literatura es la que nos acompaña en nuestra formación y nos sigue enriqueciendo cada vez que acudimos a ella en busca de consuelo o de descanso, la que nos acoge en los destierros y nos acuna en las derrotas, la que nos adormece en los insomnios y nos reconforta en los naufragios.
Dime qué lees y te diré quién eres. Podemos conocer a las personas no sólo por sus palabras sino por sus lecturas. Yo siempre reconoceré el dominio de la técnica, la belleza formal, venga de quien venga…pero no por eso dejaré que un autor forme parte de mí, de lo que me define y me hace ser y estar. Creo en la literatura como gran transmisora de ideas y valores, no sólo de belleza. Esa es mi postura, cada uno que defienda la suya. Faltaría más, en estos tiempos que corren, que enarbole yo dogmatismos innecesarios. Pero a mí que me dejen con mis fobias y mis filias. Sé dónde estoy y sé con quién no quiero estar. Lo demás es sólo el eco de la vanagloria, y el ruido lejano de los cascos que anuncian la llegada del próximo elegido de los dioses.

Crear es vivir

Viernes, 29 de Enero de 2010

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Uno se pasa media vida analizando poemas, explicando análisis textual, dando cursos sobre el texto poético en el aula, leyendo, releyendo, empapándose de poesía, y de pronto se planta cara a cara ante sus propios versos y siente un pánico terrible, una suerte de vértigo mortal , un imposible desasosiego. Yo no dudo de mí, ni de mi poesía, pero a veces me pregunto por el sentido de todo esto.
Para mí la creación poética, y la literatura en general, no es un divertimento. No escribo por pasar el rato, no es un pasatiempo banal. Pero tampoco entiendo la literatura como una lucha de egos vanidosos; ni como una corte de faraones repleta de intrigas, mentiras y enemigos; ni como un concurso de méritos; ni como una lista de ventas; y, ni mucho menos, como una vulgar taberna donde, cuando menos te lo esperas, alguien te arrea un mandoble o te suelta una fresca. Y si ese es el Parnaso, no quiero estar en él, no me compensa.
Escribo para ser yo misma, para conocerme, reconocerme, reencontrarme. Buscar el rostro que se esconde tras el nombre, apresar el latido vital de cada palabra, redescubrir el mundo, entender el misterio, acercarme siquiera un instante a la eternidad. Mi yo poético me llena de inquietudes que ni tan siquiera conocía, me hunde, me arrastra; pero también me eleva, y me permite rozar, apenas un segundo, la eterna quietud de la belleza.
Para eso escribo: para vivir, para gozar del amor a la palabra, para no tener miedo, y para no olvidar nunca, nunca, aquello por lo que no merece la pena dejar de ser quien soy, ni aquello por lo que merece la pena seguir escribiendo, aunque sea en la más oscura celda o en la más olvidada catacumba.
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A mi abuelo, Manuel de la Peña, que me enseñó lo que verdaderamente importa:crear es vivir, o, al menos, sentir que uno está vivo y libre…por muy duras o adversas que sean sus circunstancias.

De utopías.

Lunes, 25 de Enero de 2010

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Podemos dudar sobre lo que queremos, sobre lo que nos gustaría que pasara, pero no podemos permitirnos el lujo de no tener claro lo que no queremos, lo que no podemos permitir que pase. Las ideologías son cambiantes e inestables como los propios hombres que las crean y las alimentan. Pero las ideas, los conceptos, no son tan mutables y nos permiten reconocernos en momentos de caos y desconcierto: LIBERTAD, JUSTICIA, RESPETO, IGUALDAD de derechos básicos, SOLIDARIDAD, EMPATÍA, EQUIDAD en las oportunidades, AMOR al prójimo… Para algunos son sólo palabrería, demagogia,para mí son los cimientos de una civilización que se precie de considerarse “civilizada”, y son los principios que me configuran en mi relación con la sociedad y con el mundo que me ha tocado vivir.
El derecho a la vida, pero sobre todo a una vida digna, a la libertad de ideas, de movimiento y de palabra, no es algo para tomarse a la ligera. Matices puede haber muchos, pero sin unas mínimas premisas que invoquen los derechos básicos nada se podrá conseguir.
No se puede vivir sin ideas, son los pilares sobre los que construir el pensamiento, forman parte del legado histórico, nos ayudan a analizar el pasado, a comprender el presente y a proyectar un futuro. La evolución humana, las indudables mejoras de las que tenemos la suerte de disfrutar una parte de la humanidad, se dieron gracias al empuje y al coraje de aquellos que , un día, tuvieron un sueño, una idea, una ilusión, y decidieron empujar para que ocurriese.
No podemos permanecer al margen de lo que ocurre, y sólo ocurre aquello que se sueña como cierto y posible, por mucho que a algunos les parezca descabellado y a otros improcedente. Los que ejercen el poder y cometen injusticias siguen haciéndolo si no encuentran un muro que les frene. Si dejamos que piensen por nosotros, que actúen por nosotros, que caminen por nosotros, que elijan por nosotros, acabaremos no sabiendo quiénes somos , impulsando cada día el engranaje de una forma de vida y de un sistema que nunca elegimos y que tiene muchos, muchos aspectos que mejorar..
No formar parte de un dogma religioso o político no quiere decir que uno sea amoral o apolítico. Algunos se movieron y se mueven por el interes propio y el progreso individual;otros prefirieron y prefieren el bien común y el progreso de toda una comunidad.Para algunos lo que importa es acumular riqueza y poder; para otros lo verdaderamente importante y gratificante es compartir esa riqueza y evitar la acumulación de poder. Para algunos la pobreza y la ignorancia son males necesarios; para otros injusticias insoportables. Para algunos vale con paliar la miseria en situaciones concretas; otros ponen su afán en erradicarla. Algunos no hacen nada porque no creen que haya que hacerlo; otros no hacen nada porque han perdido la fe o la esperanza;otros se dejan hacer; y algunos, se dejan la piel y la palabra por cambiar aquello que no funciona.
El abolicionismo, los derechos humanos, las ocho horas laborales, la asistencia médica y la escuela pública, la libertad religiosa, el sufragio universal… Todo esto fueron utopías, sueños imposibles. Menos mal que, algunos ( aun a riesgo de su propia vida y de su libertad), no se rindieron ante la adversidad, y siguieron defendiendo la utopía…