Archivo de la categoría "Prosa"

De libros y amigos

Viernes, 9 de Abril de 2010

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Mentiría si no dijera que me gusta leer las cosas que escriben mis amigos.Aunque valoro la calidad literaria y no me resisto a un buen texto, tengo que reconocer que me emociona especialmente leer las cosas que escriben aquellos a los que aprecio. Las leo con más atención, con el corazón; es así y no voy a negarlo.
Pero cuando un buen texto además es de alguien a quien te une un sentimiento de afecto, entonces la dicha es plena. Eso me ha pasado últimamente con varias lecturas que quiero recomendar aprovechando para agradecer a sus autores su buen hacer, su dedicación y la suerte de haberlos encontrado por la red.
En primer lugar Señales de vida, de Juan Antonio González Romano.Un libro con sabor a Sur (seguidillas, soleares, coplas…) y a la mejor tradición poética, la de los grandes maestros, sobre todo los Machado. Me ha gustado mucho y debo reconocer que me ha inspirado y emocionado en muchos momentos.
En segundo lugar acabo de paladear Ayer fue sombra de M. Angel Yusta. Un poemario imprescindible, un viaje al pasado en blanco y negro de la posguerra española, en clave de recuerdos y vivencias.Una mirada incisiva, demoledora y a la vez intensamente tierna y humana, la mirada del hombre que ahora es, al niño que un día fue.

Si no los apreciara tanto también habría disfrutado sus libros, pero, para que mentir, no hubiera sido lo mismo…

De Nanas, memoria y centenarios…

Miércoles, 10 de Marzo de 2010

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En el colegio de Pablo, mi hijo, celebran el centenario de Miguel Hernández. Todo orgulloso le cuenta a su abuelo, mi padre, que Miguel Hernández le escribió a su hijo las ” Nanas de la cebolla” mientras estaba en la cárcel. Mi padre, su abuelo, dejándose llevar por el entusiasmo del nieto, coge un libro de pastas blancas y le dice en tono de camaradería y confidencia: ” Mira, a mí mi padre también me dedicó poemas desde la cárcel.“Nanas del hijo ausente”, toma lee”. El hombre y el niño, salvando los muchos años que les separan, comparten, por un momento, el sagrado misterio de la poesía. Entonces mi hijo, su nieto, que sólo tiene ocho años, se pone muy serio y añade:” menos mal que tú has sido bueno y no has tenido que ir a la cárcel para escribirle nanas a mamá”. El abuelo, mi padre, balbucea una escusa y deja un momento a su nieto, mi hijo, con su libro, Miguel Hernández para niños, abierto entre las rodillas.

Hace mucho, mucho, que no veía llorar a mi padre. Mientras él llora su dolor de hijo ausente, yo me acerco sin miedo a su nieto, mi hijo, y le dejo que me pregunte. “A la cárcel van los malos, mamá, los que cometen delitos”. Él siempre tan redicho, en la profunda seriedad de sus recién estrenados ocho años. “No hijo, no siempre…” Y entonces me dispongo a contarle que hubo un tiempo de horror y venganza, donde los hombres como Miguel Hernández, y como su bisabuelo Manuel, iban a la cárcel por otras razones: por ser leales a sus ideas, por no claudicar, por no permitir que su palabra se tergiversara, por ayudar a otros como ellos a difundir ideas que ahora son muy normales, por querer que sus nietos y los hijos de sus nietos vivieran con dignidad, justicia y trabajo. Hablamos de las dictaduras, de los años grises, de los juicios injustos y las condenas revanchistas.Se lo cuento todo con lenguaje sencillo, con ejemplos cercanos a su mundo infantil. La guerra de las galaxias le ha servido muy bien para entenderlo todo. Miguel Hernández no fue sólo un poeta, fue un hombre que pagó con la vida su férrea convicción de hombre del pueblo. Pudieron haber dicho sí al nuevo régimen, aceptar, claudicar….nadie se lo hubiera echado en cara: sobrevivir es un acto de profunda humanidad. Pero no lo hicieron. No querían ser héroes, ni mártires, pero eligieron el camino más duro. Y les escribieron nanas a sus hijos desde celdas frías y muros eternos. Y no pudieron restañar sus heridas viéndolos crecer al abrigo del fuego, en una España donde debieran haber cabido todos.

Las nuevas generaciones tienen el derecho y la obligación de saber la verdad , el por qué , y no escuchar incrédulos que M.Hernández murió en la cárcel, tuberculoso. Algo debió hacer, pensarán inocentes…( “Él se lo ha buscado” dicen que murmuró su padre al saber de su muerte). Mientras la duda anide en los ojos de los niños al escuchar historias como la de Miguel Hernández, o la de mi abuelo, aún nos quedará mucho por hacer, aunque a algunos les pese y les incomode. No callaremos más, no nos disculparemos más, no nos esconderemos más, no queremos más cajones cerrados, ni más historias olvidadas, ni más silencios.

Así que hoy hemos gritado al viento la historia del abuelo Manuel, que estuvo en la cárcel y fue un hombre digno, y bueno, y no hizo nunca nada de lo que sus descendientes debamos avergonzarnos; y la historia de Miguel Hernández Gilabert, miliciano republicano, comunista, poeta y hombre, al fin y al cabo, con sus grandezas y sus miserias, con sus miedos y sus decisiones. Y mi padre, su abuelo, ya no llorará más escondido en el baño, todo el dolor que le acompaña desde niño y que intenta superar , día a día , desde que, por primera vez, un lejano día de invierno de 1947, con tan sólo dos años, empezó a visitar los penales donde su padre se dejaba la vida y la esperanza.

Y les hemos rendido nuestro particular homenaje: leyendo sus poemas, hablando de sus ideales, y de cuánto hubieran disfrutado viendo a sus nietos y bisnietos yendo a la escuela,aprendiendo poemas y sintiéndose libres; y no teniendo miedo, ni vergüenza. Y les hemos dado las gracias por sus nanas, su compromiso y el amor que nos legaron en sus palabras. E invitamos a todos a unirse a este homenaje, desde la libertad y el derecho a expresar nuestras ideas y a desear un futuro mejor, ese derecho que una vez no fue y del que ahora ( aunque haya a quien le duela, nostálgico de un régimen donde vivió feliz y resguardado) gozamos todos.

Mujeres

Lunes, 8 de Marzo de 2010

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Se habían acostumbrado a que la vida cotidiana las engullera y las empujara sin pedirles permiso. Se sabían capaces de mucho más de lo que les habían dejado mostrar detrás de su papel de madres y esposas, pero a la vez no querían renunciar a él para poder hacerlo. Deseaban amar, soñar, crear, no tener miedo, caminar con la cabeza alta, tener sus propias ideas y compartirlas. Estaban hartas de siglos de ruecas, de arados, de cocinas oscuras, de ropa lavada, de niños llorando. Hartas de ser ninguneadas, despreciadas, apartadas, silenciadas. Votar era importante, mas no era lo único. Fueron tiempos de utopías y esperanzas.
Pero aquel sueño de igualdad y reconocimiento duró muy poco tiempo. Tal vez no fuera su hora, y sin embargo, algún día, llegaría la hora de otras y habría que empujar, lentamente, para que así ocurriera. Durante cuatro décadas guardaron celosamente aquel legado, se agazaparon, se amordazaron, volvieron al silencio y a la rutina, rumiando la derrota pero no olvidando. Nos dejaron su tesoro de palabras, de ideas nuevas, de futuro, de esperanza.
Ahora creemos que todo se ha conseguido.Mucho se ha avanzado, pero no en todas partes. Y si no mantenemos esas conquistas(porque eso es lo que fueron: conquistas; no regalos, ni concesiones, ni premios al buen comportamiento) tal vez un día volvamos a perderlas. Celebrar el día de la mujer trabajadora no es un sectarismo, ni una antigualla pasada de moda, ni una horterada progre, ni una manía de rojos trasnochados. Es homenajear a aquellas mujeres valientes que empujaron las cosas para que fueran como son hoy, y como deben ser aún en muchas partes de las que nadie se acuerda. Si las olvidamos, si olvidamos su sacrificio y su tenacidad, estaremos olvidando nuestra historia. Todos, hombres y mujeres, deberíamos saber qué ocurrió aquel 8 de marzo,con sus matices, sus cifras que bailan, sus mitificaciones.Pero, sobre todo, con la dura verdad de una época, de un tiempo de revueltas y cerezas, de sueños imposibles, que aquellas mujeres, quisieron, poco a poco, hacer realidad.

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Literatura e ideas.

Martes, 16 de Febrero de 2010

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Ningún escritor represaliado, condenado o prohibido, lo es por su condición de escritor sino por sus ideas, esas ideas que esgrime con su pluma y su palabra; y por su significación política o ideológica, contraria o crítica con el regimen que le encarcela, le prohibe o le silencia.
Es fácil decir que se manipula políticamente la figura de un autor que se ve privado de la libertad o de la vida, cuando aquellos que pensaban como él le homenajean o le dignifican por compartir los mismos ideales. Podemos intentar desideologizar un texto literario, o tildarlo de panfletario si nos resulta imposible y sus ideas no nos gustan. Pero las ideas forman parte de la literatura, son inseparables de las palabras que las transmiten y las dan forma.Si Lorca hubiera pensado de otra manera sobre la falsa moral y hubiera tenido un concepto distinto de la libertad o la sexualidad, ¿hubiera escrito La casa de Bernarda Alba, o Mariana Pineda, o Poeta en Nueva York? ¿Hubiera escrito Miguel Hernández poemas como El niño yuntero, El hambre, Andaluces de Jaén, El tren de los heridos, la Canción del esposo soldado o Las Nanas de la cebolla, sin su concepto de justicia social, o sus claras simpatías por los movimientos obreros y campesinos, y su acercamiento a las clases más humildes identificándose con sus reivindicaciones y su lucha social? ¿Hubiera escrito Max Aub una obra como Los campos sin su terrible experiencia en Albatera y los campos de concentración franceses donde agonizaron miles de republicanos, de los que él formaba parte?
¿Podría un autor de ideología filofascista escribir Madre Coraje, o Redoble de conciencia o La peste? ¿ Nacen de la misma indignación Belleza cruel o El palacio de plata ? A lo mejor hay quien me argumenta que sí, y que las experiencias vitales y la postura política o religiosa no influyen en la gestación de una obra de arte. Pero yo discrepo,y discrepo desde el conocimiento y el estudio, no desde una posición personal, que también sería válida. Discrepo porque el texto literario no son sólo palabras bien engarzadas (condición que también es imprescindible , aunque la voluntad artística del autor pueda ser buscar la fealdad y la irreverencia en un momento dado).La literatura tiene alma, en ella laten las ideas del autor: su concepto de la vida y de la muerte, su idea de la moral, de la religión, de las costumbres, del amor, de la familia, de la amistad, de la injusticia, de la libertad, de las relaciones entre el hombre y el entorno, de la producción, del trabajo, de la belleza…
Si los autores no transmitieran en su obra su particular forma de ser y estar en el mundo, su visión de la época que les tocó vivir, la literartura no hubiese sido siempre tan peligrosa, tan perseguida, tan censurada…
¿Basta sólo con dominar la técnica, con ser un buen orfebre, un cincelador de la palabra? A mí, personalmente me emociona la belleza, sé reconocerla y admirarla; pero, sólo con ella, no me basta. Para que un escritor nos conmueva, nos sacuda y forme parte para siempre de lo que realmente somos, no vale con que nos guste cómo escribe, tiene que hacernos temblar, tiene que dejar en nosotros una huella, tiene que despertarnos, hacernos vibrar, desordenarnos; o dejarnos exhaustos, o impactados, o deseosos de abrazarnos a él y a sus palabras. ¿Comunicación? ¿Conocimiento? ¿Belleza? Todo eso y mucho más. La buena literatura es la que nos acompaña en nuestra formación y nos sigue enriqueciendo cada vez que acudimos a ella en busca de consuelo o de descanso, la que nos acoge en los destierros y nos acuna en las derrotas, la que nos adormece en los insomnios y nos reconforta en los naufragios.
Dime qué lees y te diré quién eres. Podemos conocer a las personas no sólo por sus palabras sino por sus lecturas. Yo siempre reconoceré el dominio de la técnica, la belleza formal, venga de quien venga…pero no por eso dejaré que un autor forme parte de mí, de lo que me define y me hace ser y estar. Creo en la literatura como gran transmisora de ideas y valores, no sólo de belleza. Esa es mi postura, cada uno que defienda la suya. Faltaría más, en estos tiempos que corren, que enarbole yo dogmatismos innecesarios. Pero a mí que me dejen con mis fobias y mis filias. Sé dónde estoy y sé con quién no quiero estar. Lo demás es sólo el eco de la vanagloria, y el ruido lejano de los cascos que anuncian la llegada del próximo elegido de los dioses.

Crear es vivir

Viernes, 29 de Enero de 2010

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Uno se pasa media vida analizando poemas, explicando análisis textual, dando cursos sobre el texto poético en el aula, leyendo, releyendo, empapándose de poesía, y de pronto se planta cara a cara ante sus propios versos y siente un pánico terrible, una suerte de vértigo mortal , un imposible desasosiego. Yo no dudo de mí, ni de mi poesía, pero a veces me pregunto por el sentido de todo esto.
Para mí la creación poética, y la literatura en general, no es un divertimento. No escribo por pasar el rato, no es un pasatiempo banal. Pero tampoco entiendo la literatura como una lucha de egos vanidosos; ni como una corte de faraones repleta de intrigas, mentiras y enemigos; ni como un concurso de méritos; ni como una lista de ventas; y, ni mucho menos, como una vulgar taberna donde, cuando menos te lo esperas, alguien te arrea un mandoble o te suelta una fresca. Y si ese es el Parnaso, no quiero estar en él, no me compensa.
Escribo para ser yo misma, para conocerme, reconocerme, reencontrarme. Buscar el rostro que se esconde tras el nombre, apresar el latido vital de cada palabra, redescubrir el mundo, entender el misterio, acercarme siquiera un instante a la eternidad. Mi yo poético me llena de inquietudes que ni tan siquiera conocía, me hunde, me arrastra; pero también me eleva, y me permite rozar, apenas un segundo, la eterna quietud de la belleza.
Para eso escribo: para vivir, para gozar del amor a la palabra, para no tener miedo, y para no olvidar nunca, nunca, aquello por lo que no merece la pena dejar de ser quien soy, ni aquello por lo que merece la pena seguir escribiendo, aunque sea en la más oscura celda o en la más olvidada catacumba.
——-
A mi abuelo, Manuel de la Peña, que me enseñó lo que verdaderamente importa:crear es vivir, o, al menos, sentir que uno está vivo y libre…por muy duras o adversas que sean sus circunstancias.

De utopías.

Lunes, 25 de Enero de 2010

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Podemos dudar sobre lo que queremos, sobre lo que nos gustaría que pasara, pero no podemos permitirnos el lujo de no tener claro lo que no queremos, lo que no podemos permitir que pase. Las ideologías son cambiantes e inestables como los propios hombres que las crean y las alimentan. Pero las ideas, los conceptos, no son tan mutables y nos permiten reconocernos en momentos de caos y desconcierto: LIBERTAD, JUSTICIA, RESPETO, IGUALDAD de derechos básicos, SOLIDARIDAD, EMPATÍA, EQUIDAD en las oportunidades, AMOR al prójimo… Para algunos son sólo palabrería, demagogia,para mí son los cimientos de una civilización que se precie de considerarse “civilizada”, y son los principios que me configuran en mi relación con la sociedad y con el mundo que me ha tocado vivir.
El derecho a la vida, pero sobre todo a una vida digna, a la libertad de ideas, de movimiento y de palabra, no es algo para tomarse a la ligera. Matices puede haber muchos, pero sin unas mínimas premisas que invoquen los derechos básicos nada se podrá conseguir.
No se puede vivir sin ideas, son los pilares sobre los que construir el pensamiento, forman parte del legado histórico, nos ayudan a analizar el pasado, a comprender el presente y a proyectar un futuro. La evolución humana, las indudables mejoras de las que tenemos la suerte de disfrutar una parte de la humanidad, se dieron gracias al empuje y al coraje de aquellos que , un día, tuvieron un sueño, una idea, una ilusión, y decidieron empujar para que ocurriese.
No podemos permanecer al margen de lo que ocurre, y sólo ocurre aquello que se sueña como cierto y posible, por mucho que a algunos les parezca descabellado y a otros improcedente. Los que ejercen el poder y cometen injusticias siguen haciéndolo si no encuentran un muro que les frene. Si dejamos que piensen por nosotros, que actúen por nosotros, que caminen por nosotros, que elijan por nosotros, acabaremos no sabiendo quiénes somos , impulsando cada día el engranaje de una forma de vida y de un sistema que nunca elegimos y que tiene muchos, muchos aspectos que mejorar..
No formar parte de un dogma religioso o político no quiere decir que uno sea amoral o apolítico. Algunos se movieron y se mueven por el interes propio y el progreso individual;otros prefirieron y prefieren el bien común y el progreso de toda una comunidad.Para algunos lo que importa es acumular riqueza y poder; para otros lo verdaderamente importante y gratificante es compartir esa riqueza y evitar la acumulación de poder. Para algunos la pobreza y la ignorancia son males necesarios; para otros injusticias insoportables. Para algunos vale con paliar la miseria en situaciones concretas; otros ponen su afán en erradicarla. Algunos no hacen nada porque no creen que haya que hacerlo; otros no hacen nada porque han perdido la fe o la esperanza;otros se dejan hacer; y algunos, se dejan la piel y la palabra por cambiar aquello que no funciona.
El abolicionismo, los derechos humanos, las ocho horas laborales, la asistencia médica y la escuela pública, la libertad religiosa, el sufragio universal… Todo esto fueron utopías, sueños imposibles. Menos mal que, algunos ( aun a riesgo de su propia vida y de su libertad), no se rindieron ante la adversidad, y siguieron defendiendo la utopía…

Poesía en el aula:un poema de Juan Ramón Jiménez.

Sábado, 16 de Enero de 2010

La primera vez que leí este poema, me conmovió profundamente esa soledad terrible que siente el ser humano, arrojado al mundo, buscando consuelo y respuestas en el deseo atávico y primigenio de formar parte de la unidad cósmica.
Ese ansia de unidad con la madre-noche, con la cosmogonía del cielo, las estrellas, el mundo que habitamos y observamos en su “breve infinidad definitiva” es el eje temático que vertebra el poema. Desde el Romanticismo , y muy especialmente en el Modernismo y en la literatura que recorre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, el artista siente la soledad como un peso insoportable, una angustia existencial ontológica y primigenia que busca consuelo en las nuevas teosofías que surgen tras la crisis finisecular: panteísmo, pitagorismo, neoplatonismo, gnosticismo, intentan buscar respuestas fuera de las religiones jerárquicamente establecidas. La ciencia no parecía tener todas las respuestas, y las viejas y anquilosadas respuestas religiosas habían caído por su propio peso tras siglos de imposición y oscurantismo. El poeta se transfigura así en el vate y profeta de la humanidad, el que ve lo que otros no aciertan a vislumbrar, el que con su voz da voz a todos los mortales unidos por el cordón umbilical de un mismo destino, inexorable (”el cielo que nos cubre es el mismo en todas partes“, dice Juan Ramón en el segundo verso del poema)…
En la poesía española de la primera mitad del siglo XX fueron Juan Ramón Jiménez y Jorge Guillén los poetas que más insistentemmente buscaron una poesía de la unidad con el cosmos, con la naturaleza, para dar así un sentido a sus ansias metafísicas y a su vacío interior. Diario de un poeta recién casado, Dios deseado y deseante, Piedra y cielo de juan Ramón Jiménez y Cántico o Clamor de J.Guillén, son claros ejemplos de este deseo de unión panteísta y “sed de eternidad” en ese orden pitagórico y eterno (”enclavado a lo eterno, eternamente”, leemos en el verso cuarto) de la analogía universal.
Ama tu ritmo y rima tus acciones“. Con estas palabras se dirigía Rubén Darío a sus discípulos modernistas.Las palabras tiene alma, el poema es una proyección formal y humana de la perfección y la armonía del universo, del ritmo continuo de las esferas. El texto poético se convierte así en un pequeño enigma que el lector ( activo y sensitivo) debe averiguar. En tan sólo once versos se encierra el círculo perfecto del universo, y su armonía envuelve a todos bajo su cúpula perfecta. Así si recogemos el primer verso “Tan inmenso que es, ¡oh mar!, el cielo”, y lo unimos al último “bajo su breve infinidad definitiva” comprobamos que se nos revela el mensaje: el mundo es inmenso, definitivamente. El poeta ha cumplido su misión: Nocturno no es sólo una breve meditación personal, un juego intelectual de carácter solipsista e introspectivo, sino también, como apuntaba Valle Inclán , un diamante de luz que ilumina las oscuras cavernas de nuestra conciencia. ¿Estamos nosotros, lectores, dispuestos a asumir el reto?

La risa

Domingo, 10 de Enero de 2010

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Hoy escucho la risa de mis hijos dibujando palomas y mariposas locas a la orilla del mar. La vida, sin la risa, es una larga y triste sucesión de minutos, un vestido ya viejo, apolillado y gris, durmiendo en un ropero de olvidos y amarguras.
La risa es el termómetro que mide la alegría, nos cura del dolor y la desesperanza, y nos distancia de la afectación. La risa es patrimonio del pensamiento libre, de los que miran siempre sin miedo a la tristeza, y se encaran con ella. La risa nos eleva a las alturas nos pone alas, y nos permite volar por encima de todos los prejuicios, de todas las vanidades, de todos los convencionalismos. La risa es un bálsamo y hacer reír, un don maravilloso.
La risa nos aleja de los dogmatismos y desbarata las rígidas estructuras de aquellos pensamientos unilaterales y encorsetados. Desnuda la realidad de sus ropajes y la pone delante de sus propias miserias. Si somos capaces de reirnos de nosotros mismos y aceptar nuestras contradicciones con una dosis importante de buen humor , ya nada nos afectará del mismo modo. La risa es un arma poderosa, y eso siempre lo han sabido los que detentaban el poder, y por eso no hay nada que les desbarate más ni les ponga más nerviosos a los tiranos de cualquier pelaje, que la risa que puedan provocar en sus adversarios.
Defendamos la risa, la alegría, y no la confundamos con un estado de perenne estulticia o de absurda inmadurez.
Hoy reivindico la risa necesaria, esa que nos cura las heridas y nos vuelve más humanos y más humildes.

Gratitud y 2010

Jueves, 31 de Diciembre de 2009

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Agradecer supone reconocer al otro, hacerle ver que sabemos que está ahí y que valoramos sus gestos. Por eso no quiero dejar pasar ni un solo día más sin decir, a todos los que se lo merecen, gracias.
Gracias a Ana Martín (anacrus) por ser de las primeras, por su aliento en esta aventura llena de sinsabores y de momentos inolvidables.
A Marta M. López, que me recibió siempre con los brazos abiertos y ha llenado mi vida de libros y microrrelatos.
A Carmen Jiménez, amiga, lectora, compañera de letras y de dudas.Por los cafés compartidos en mañanas de invierno y emociones.
A Borromín, que acompañó mis primeros poemas, tan solitarios y siempre supo transmitirme su afecto.
A mis uruguayos, empezando por Santi ( que tanto, tanto me ha ayudado y que ha visto crecer mis versos como flores tímidas que se fueron abriendo al mundo), siguiendo por la Flaca ( siempre certera y afectuosa en sus comentarios) y terminando por Bea ( cuya presencia entre mis versos deja un aroma a jazmín y un aliento cálido).
A mis incondicionales argentinos: Alejandro Lunadei ( compañero de profesión, amigo del alma, comentarista sin igual de mis textos y magnífico escritor), Roberto Esmoris Lara(poeta, hombre sabio y afectuoso) y mi preciosa Susana, que en su cueva desvela hiwstorias de mujeres y es siempre una lectora generosa y lúcida.
A Sergio Astorga, poeta y pintor, que acompaña mis letras y me anima a seguir.
A Isabel Barceló, que tanto nos enseña sobre Roma y sus mujeres.
A Jaud(Alexander) que desde que vino ha sido un compañero fiel y un afamado lector de mis humildes textos.
A Eduardo Andradas, poeta y compañero de memoria, que siempre me ha valorado y ha creído en mí, que me ha acompañado en los textos más dolorosos y más difíciles de escribir, y que me ha dado muchas alegrías desde que le conozco con su generosidad y su afecto.
A Bel M. , que desde que apareció ha llenado mi vida de amapolas y afecto, de buenos consejos y ánimos para continuar.
A Maria Luisa, mi maravillosa amiga maña, una abuela incansable y una “bloguera “llena de generosidad y cariño. Una mujer con coraje y ganas de vivir que ha sabido crecerse en el dolor.
A mis queridísimos Miguel Ángel Yusta (admirado poeta, amigo muy querido, que siempre me ha apoyado y animado en medio de las dudas y las zozobras) Fernando Sarría ( grandísimo poeta y excelente persona, que me ha regalado versos maravillosos en sus comentarios)Marta Navarro ( que me mencionó y me apoyó en mis escritos sobre la memoria)y Luisa Miñana ( una poeta magnífica y una mujer de las que no dejan indiferentes).
A Armando que me dio la oportunidad de dar voz a mis palabras.
A Juan Kalvellido, al que nunca le agradeceré lo suficiente su generosidad y su buen humor.
A Eusebio, que siempre ha sabido estar ahí.
A Jose Miguel Ridao, que me emociona y me hace sonreír a partes iguales y cuya presencia es siempre bienvenida.
A Octavio, al que últimamente echo de menos…
A Javier Sánchez Menéndez, por interesarse por mis versos y regalarnos textos memorables.
A Jose Luis Garrido, al que admiro y aprecio por sus letras y al que espero haber sabido transmitir ese aprecio y esa admiración.
A Isabel Barceló, por sus maravillosos comentarios y sus historias mágnificas de mujeres romanas.
A Popi, que ha sabido dejar un comentario cuando más lo necesitaba.
A Codorníu, por su apoyo, su afecto y su sintonía conmigo.
A Noray, amigo, poeta, compañero de profesión, lector incondidcional de mis versos y mis prosas, y generoso conmigo desde su primer comentario.
A Emilio, cuyos comentarios me han ayudado tantas veces…más de las que él se ha podido imaginar.
A Pizarr, mi “madre coraje” preferida, una mujer que me ha enseñado con su entereza y su palabra.
A Mertxe, merecedora como la que más de mi cariño, y con la que he tomado más de un café virtual con versos de por medio…
A Juanma, que desde que llegó se ha vuelto insustituible, y cuyos comentarios son oxígeno para mí.
A Izaskun que desde sus islas afortunadas arribó a mis versos y mis prosas.
A Ana, que desde su ventana abierta al mundo se compromete y desordena nuestra conciencia.
A Juan Antonio González Romano, que con sus señales de vida ha llenado mi mundo de poesía con sabor a sur y a mi niñez.
A Antonio Rivero Taravillo que sabe conjugar el fuego, la nieve y la poesía…
A Pizarr, por todo lo que nos enseña, por la belleza y por su ejemplo de tenacidad y lucha.
A Marian de la que siempre aprendo recursos y actividades de aula que ella , generosa, regala en su bitácora.
A Laura Gómez Recas, por su bella poesía y su capacidad de renacer de las cenizas.
A Mari Ángeles Fernán Gómez, por su generosidad, su compromiso y su afecto.
A Luisa Arellano, siempre afectuosa, siempre atenta y gran poeta.
A Tracy, que me hace sonreir siempre que viene.
A Terly, por sus palabras afectuosas y su constante presencia.
A Mariangardi, porque sé que valora lo que escribo.
A Pedro por participar con su texto de Max Aub, y por sus palabras de apoyo, que han llegado siempre cuando más falta me hacían.
A Ramón, por estar siempre ahí
A Yolanda, por volver después de tanto tiempo de ausencia.
A Codorniu, por sus músicas y sus palabras.
A Fernando García, que viene a leerme desde su territorio enemigo.
A Oscar Santos al que le deseo un año mucho, mucho mejor.
A June, que me ha acompañado en muchos momentos.
A Elena, siempre afectuosa.
A Paloma, que ha venido hace poco pero a la que siento muy cercana.
A Gemma cuyos malabares me han enganchado plenamente.
A Fernando Jiménez Ontiveros, un gran hombre y un admirado poeta.
A mi admirado y querido Ybris, cuya lucidez tantos buenos momentos me ha dado.
A Irene, por tanto apoyo y cariño.
A Graciela, Arruillo, Francisco Cenamor, Francisco Aranguren, Adaev, María Varu,Jesús Aparicio, Impersonem, Cita, July que tantos y tan generoso comentarios me han regalado este año.
No sé qué nos deparará el 2010. Sólo sé que intentaré seguir aquí acompañada de todos los que quieran venir hasta mis palabras. Espero que seáis todo lo felices que podáis soportar, y que las oportunidades llamen muchas veces a vuestra puerta y no las dejéis pasar de largo.
Mentiría si no dijese que desearía seguir contando con vosotros, pero sé que la vida es un camino de senderos que se bifurcan. Aún así os agradezco todo lo que me habéis aportado y espero, de corazón, haberos aportado algo en este año que se deja morir…

Decepciones y esperanzas.

Lunes, 28 de Diciembre de 2009

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Llevo toda la vida marchándome sin despedirme, por la puerta de atrás, sin hacer ruido, cargando con las culpas y los miedos en mi maleta llena de tristezas. Esta vez no me voy, me quedo aquí, mirando cara a cara , aceptando la vida como viene, escribiendo de las cosas que me importan, sin miedo, sin más autocensura que mi propia honestidad.
La decepción tiene un sabor a cieno, a barro y sangre seca. Pero nos muestra el lado que no quisimos ver, la cara oculta, la esquina sucia y gris de la que siempre huímos. Es duro reconocerse en las derrotas, saber que todo ha sido en vano, que tus sueños son sólo hojas muertas flotando en un charco… No es fácil aceptar que nos equivocamos, que abrazamos a quien no quería ser abrazado, que nos confundimos de puerta y nos sentamos a una mesa donde no éramos bienvenidos.
Este nuevo año que ya llega tendré como prioridad saber de dónde sopla el viento norte y alejarme de él cuando le sienta respirar, aleteando con su gélido murmullo cerca de mi cuello desnudo. Buscaré el viento del sur, cón su cálido aliento de libertad. Escucharé sólo a los que merecen ser escuchados, y abrazaré a los que esperan mi abrazo y lo saben apreciar. Dejaré volar mis palabras-pájaro, mis palabras-mariposa, y no dejaré que se posen en las ventanas grises de los que quieren ensuciarlas con sus mentiras, su doble moral y su falsedad. Aspiraré, como siempre, a que se haga justicia, a que nadie pise y enfangue la preciada memoria de los míos, a que me rodee la buena gente que se la juega para que el mundo cambie un poco, desde el anonimato y la dignidad. Esperaré que llegue aquello que no llega, con la inocencia de la primera vez. Seguiré creyendo en la fuerza de la palabra y en la necesidad que todos tenemos de ellas para alimentarnos y alimentar nuestros sueños, y nuestras creencias, y nuestras utopías. Las palabras dan vida y cuerpo a las ideas, con ellas afrontaré este nuevo año dispuesta a seguir el camino de piedras, guijarros, pedruscos o suave arena que , cada día, hacemos al andar.
Y tendré un sueño, albergaré una pequeña esperanza de que, tal vez este año, la verdad que muchos callan en tantos lugares olvidados, por fin pueda ver la luz, y así la “mala gente que camina apestando la tierra” muestre su rostro real, ese que ahora esconden bajo un velo de quita y pon que les permite mentir impunemente y, aun así, seguir sonriendo….
Porque a pesar de las decepciones me quedo con la esperanza, esa frágil criatura que late entre mis manos y me hace ser quien soy.

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